Historia de la poligrafía
Un siglo de ciencia detrás del "detector de mentiras": de los primeros registros de presión arterial a los polígrafos computarizados de hoy.

Los orígenes (siglo XIX – 1920)
La idea de que el engaño produce cambios fisiológicos medibles es antigua. A finales del siglo XIX, criminólogos como Cesare Lombroso experimentaron con instrumentos que registraban la presión arterial durante interrogatorios. En 1921, el oficial y estudiante de medicina John Augustus Larson, en Berkeley (California), construyó el primer aparato que registraba de forma continua presión sanguínea, pulso y respiración: el antecedente directo del polígrafo moderno.
Keeler y el polígrafo moderno (1926–1950)
Leonarde Keeler perfeccionó el instrumento de Larson, lo hizo portátil y añadió el registro de actividad electrodermal. Su "polígrafo de Keeler" se convirtió en el estándar y Keeler fundó la primera escuela de poligrafía. En estas décadas nacieron también las técnicas de preguntas de control que estructuran el examen actual.
Profesionalización (1950–1990)
La práctica se institucionalizó: se fundaron asociaciones profesionales como la American Polygraph Association (APA, 1966), se formalizaron técnicas validadas (ZCT, CQT) y el polígrafo se extendió a la selección de personal de agencias de seguridad y empresas privadas en decenas de países, incluida Colombia.
La era computarizada (1990–hoy)
Los polígrafos análogos de papel dieron paso a sistemas digitales con sensores de alta precisión, algoritmos de análisis y sensores de movimiento anticcontramedidas. La investigación académica continúa debatiendo sus límites —y precisamente por eso la profesión exige formación certificada, protocolos estandarizados y honestidad sobre el alcance de la herramienta.